"De haber actuado como ellos, no podría haber defendido ninguno de sus actos y ninguna condena sería lo suficientemente severa". Dogville
Los seres humanos somos mucho más que naturaleza, que circunstancias, que aprendizaje. Somos una mezcla extraña, confusa y a menudo contradictoria. Nos encanta poner etiquetas que definan a los demás y solemos ser benevolentes con las que nos adjudicamos a nosotros mismos.
Nos gusta decir "Yo soy", como si el mero hecho de expresar una sentencia acerca de nosotros mismos en voz alta, nos hiciera más sinceros. Y no es necesariamente así.
Lo cierto, es que con suerte somos peores de lo que piensan los demás pero mejores de lo que creemos nostros mismo, pero sólo con suerte.
Nos cuesta tanto mirarnos frente al espejo y vernos, que nos pasamos la vida reconociéndonos.Nunca sabremos de lo que seremos capaces hasta vernos en la situación de tener que pasar de la teoría a las práctica, y en ese momento, puede que dejemos de ser tan buenos y tan humanos como unas vez quisimos cree que éramos.
Pero si hay atenuantes, si conocemos una historia triste detrás, si la vida no fue benevolente, si fue cruel...a veces cualquier excusa es suficiente para justificar lo que de otra manera condenaríamos como abominables.
Quizás porque necesitamos cree que para hacer ciertas cosas ha de haber una razón, por increíble que sea. Si no, asumir que el ser humano puede ser cruel, injusto, egoísta, inhumano, porque sí...resulta difícil de digerir.
La realidad golpeando sin piedad en al boca de un idealismo que se pasa la vida resistiendo, mientras sus pilares hacen aguas por todas partes.